El 5 de diciembre de 1988, Susana Giménez y Huberto Roviralta celebraron su matrimonio en una fastuosa fiesta en el Alvear Palace Hotel. Este evento fue uno de los más esperados de la época, ya que la pareja era una de las más famosas y queridas por los argentinos. Sin embargo, a pesar de los lujos y la felicidad inicial, su relación terminó de manera escandalosa y con un proceso de divorcio que dejó a Susana entregando una suma millonaria en dólares a su ex esposo.
El día de la boda
La boda de Susana Giménez y Huberto Roviralta comenzó en el Registro Civil de la calle Uruguay, donde la pareja dio el sí ante los testigos Pío Emilio Roviralta y la actriz Graciela Borges. En ese momento, Susana lucía un vestido amarillo y una capelina violeta, mientras que Roviralta llevaba un traje formal claro. La sala estaba llena de fotógrafos y medios de comunicación, ya que la boda era un evento muy esperado por todo el país.

Después de la ceremonia en el Registro Civil, la pareja se dirigió al Alvear Palace Hotel, donde se llevó a cabo la fiesta de casamiento. El lugar fue elegido estratégicamente, ya que fue allí donde Susana y Roviralta se conocieron por primera vez. En la fiesta, los novios lucieron trajes de color blanco. Susana llevaba un vestido diseñado por Elsa Serrano, inspirado en el estilo de Scarlett O'Hara de la película lo que el viento se llevó. El vestido estaba lleno de detalles, como moños, volados y un broche de brillantes que pertenecía a la madre de Roviralta.
La fiesta de ensueño
La fiesta de casamiento de Susana Giménez y Huberto Roviralta fue una de las más lujosas y glamorosas de la época. El Roof Garden del Alvear Palace Hotel se llenó de celebridades y amigos cercanos de la pareja. El lugar fue decorado por Mario Vanarelli, reconocido escenógrafo, y la música estuvo a cargo de una orquesta en vivo dirigida por Panchito Nolé. Durante la fiesta, el artista Donald interpretó una canción romántica dedicada a los recién casados.
Los invitados se distribuyeron en 50 mesas atendidas por 90 mozos, y la torta de bodas tenía 10 pisos y pesaba 80 kilos. La celebración duró hasta altas horas de la madrugada, cuando las primeras luces del amanecer anunciaron el fin de la boda del año.
El divorcio y el escándalo
A pesar de la felicidad inicial, la relación entre Susana Giménez y Huberto Roviralta comenzó a deteriorarse con el paso de los años. Las diferencias de objetivos y horarios llevaron a que la convivencia se volviera cada vez más complicada. Finalmente, en 1998, la pareja acordó divorciarse en Miami.
Sin embargo, el proceso de divorcio no fue tan amigable como se esperaba. Cuando Susana regresó a Buenos Aires, descubrió que Roviralta setutorial viviendo en su casa, a pesar de haber acordado lo contrario. Esto provocó una fuerte discusión en la que Susana arrojó un cenicero a su ex esposo, dejándole una marca en la nariz. Además, los abogados de Roviralta exigieron a Susana la mitad de su fortuna en la división de bienes.
Finalmente, Susana Giménez tuvo que entregar un cheque por la suma de 10 millones de dólares a Roviralta como parte del acuerdo de divorcio. Este escandaloso final puso fin a lo que parecía ser un matrimonio para toda la vida.
La vida después del divorcio
Después del divorcio, tanto Susana como Roviralta siguieron con sus vidas por separado. Susana comenzó una relación con Jorge corcho Rodríguez, mientras que Roviralta se casó con la psicóloga Dolores Benedit y se mudó a Uruguay. Sin embargo, la relación entre Susana y Roviralta nunca se restableció, y ella siempre recordará el divorcio como una experiencia amarga en la que tuvo que entregar una gran cantidad de dinero.
En Uruguay, Roviralta emprendió un proyecto inmobiliario que terminó en escándalo. Fue acusado de vender terrenos con viñedos que en realidad no existían. Esto resultó en demandas millonarias en su contra, y tuvo que devolver alrededor de 300 mil dólares a los compradores afectados. Actualmente, Roviralta lleva una vida más tranquila junto a su esposa en Uruguay.

El vestido de novia de Susana Giménez con Roviralta fue el centro de atención de una boda de ensueño que terminó en escándalo y divorcio. A pesar de los lujos y la felicidad inicial, la relación entre la famosa conductora de televisión y el polista no resistió el paso del tiempo. Sin embargo, esta historia nos recuerda que, a pesar de los finales dolorosos, siempre hay una oportunidad para comenzar de nuevo y encontrar la verdadera felicidad en el amor.
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